29 dic

Barcelona anima a los vecinos a reciclar los juguetes usados

Barcelona anima estos días a los vecinos a reciclar los juguetes que ya no utilizan. Con el desembarco del Tió, el Papa Noel y los Reyes, en la mayoría de las casas se acumulan juegos, muñecas o peluches que reemplazarán a los más antiguos. Para evitar que estos acaben en el contenedor, el ayuntamiento recuerda que a los puntos verdes del barrio y en los móviles se pueden llevar los juguetes usados para que estos tengan una segunda vida.

“Queremos difundir esta iniciativa, que funciona desde hace dos años, y que pretende cambiar la mentalidad de la gente. Hay que intentar no tirar cosas en buen estado y pensar que alguien las puede reaprovechar siempre”, opina la comisionada de Ecologia del consistorio, Eva Herrero. En ediciones anteriores se había llevado a cabo una reducida prueba piloto, pero viendo el buen resultado, ahora es posible llevar estos objetos ya usados a uno de los 23 puntos verdes de barrio o a los 96 móviles, que itineran por las calles de la ciudad.

180.000 KILOS

En este periodo, según datos del ayuntamiento, se han logrado 180.000 kilos de juguetes usados. Estos se colocan en unas jaulas ubicadas en el ‘Rincón de los juguetes que piden volver a ser queridos’. Es entonces cuando entran en juego los trabajadores de la Fundació Formació i Treball, una entidad especializada en la recuperación y reutilización de los residuos (no solo juguetes sino también ropa, muebles o bicicletas) y que trabaja para la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión.

Una vez por semana, un equipo de cuatro personas de la fundación (dos para el transporte del material y dos para la selección y reparación) recorre los puntos verdes y lleva el contenido de las jaulas a la planta de recuperación que tienen en Sant Adrià de Besòs, donde se separan en función de su estado, material, tipología y posibilidades de reparación.

TRES DESTINOS POSIBLES

Llegados a este punto, Formació i Treball clasifica los juguetes usados según su destino. Pueden ir a entrega social, a venta de segunda mano (la propia fundación tiene una red de tiendas) o a reciclaje. Este último caso se produce si el juego en cuestión no está en buen estado y de esta forma todos los materiales de los que está formado pueden ser reciclados oportunamente.

“Tenemos que hacer un cambio cultural que nos permita basarnos en el uso de los objetos y no en la propiedad de los mismos. Es un debate social de los hábitos ciudadanos que hay que desarrollar”, ha apuntado Herrero.

Vía: El periódico


Source: 3

Share this