31 ago

El derroche alimentario en el punto de mira: nace el Puente Alimentario

Una veintena de entidades y empresas colaboran para aprovechar los excedentes del sector de la restauración y del comercio de alimentos al por menor. El Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña apoya la iniciativa, a la que ya se han adherido empresas como el Grupo Bon Preu, Valira o la empresa de restauración F. Roca.

El proyecto Puente Alimentario, impulsado por Fundación Prevención Residuos y Consumo y Fundación Banco de Recursos, es una iniciativa que pretende reducir el desperdicio alimentario y al mismo tiempo sensibilizar a la población al respecto. El proyecto, que se encuentra en prueba piloto hasta finales de septiembre en la ciudad de Barcelona, ??cuenta con el apoyo del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalidad de Cataluña y está funcionando con una veintena de entidades y empresas adheridas.

Los tres ejes fundamentales del Puente Alimentario son: ofrecer un diagnóstico y una propuesta de buenas prácticas contra el derroche alimentario a las empresas; acciones de sensibilización; y una red de interacción entre empresas donantes y entidades receptoras de alimentos para aprovechar los excedentes y dar respuesta a una necesidad social. Por ello, el proyecto se dirige a empresas de catering, restauración o comercios de alimentos que deseen reducir el desperdicio alimentario en sus establecimientos y dar sus excedentes, y también a entidades de apoyo a colectivos vulnerables de la ciudad de Barcelona ( niños, personas mayores, familias, comedores sociales …).

Asimismo, quiere difundir los beneficios ambientales y socioeconómicos asociados a la reducción del derroche alimentario e incidir en los hábitos de los consumidores, normalizando actitudes como llevarse la comida y la bebida no consumida de los restaurantes o comprar siguiendo unos criterios adecuados.

Según Rosa García, directora de la Fundación Prevención de Residuos y Consumo: “este proyecto complementa otras iniciativas aportando diversos aspectos diferenciadores: la reducción de residuos a través del diagnóstico a las empresas y propuestas de buenas prácticas; la inmediatez en aprovechar los excedentes alimentarios cocinados o frescos de estas empresas; y el hecho de que los usuarios de las entidades sociales se benefician de las propiedades nutricionales de las comidas cocinadas por las empresas colaboradoras “.

“Por lo tanto el Puente Alimentario trata el despilfarro alimentario de forma integral y aporta beneficios ambientales, sociales y económicos. Hemos realizado un protocolo que define los requerimientos legales de seguridad alimentaria para garantizar unas donaciones de alimentos satisfactorias para todas las partes y firmamos convenios con las empresas y las entidades colaboradoras “destaca Marta Beltrán, coordinadora de campañas de la Fundación Prevención de Residuos y Consumo.

Mariona Ortiz de Fundación Banco de Recursos describe cómo funciona la donación de excedentes alimentarios y asegura: “previamente analizamos las necesidades y características de las entidades sociales y sus beneficiarios para asignar la empresa más adecuada priorizando el criterio de proximidad”.
Cabe destacar que el programa PRECAT20, de la Generalidad de Cataluña, prevé un objetivo de reducción del 50% del derroche alimentario para el año 2020.

Cataluña aún derrocha alimentos
“En Cataluña se tiran 35 kg anuales de comida por persona sólo en los hogares y el sector HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías)” según datos que aporta Jesús Lanao, director de la Fundación Banco de Recursos, “un dato que podría triplicarse si se tiene en cuenta el desperdicio a lo largo de toda la cadena de producción. Asimismo, el 22% de la población del país vive por debajo del umbral de la pobreza y, en Barcelona, ??la pobreza continúa aumentado con 55 de los 73 barrios por debajo de la media de renta familiar según datos del propio Ayuntamiento.

A nivel ambiental, el impacto de los residuos de alimentos de las empresas que, de no ser aprovechados, terminan en los circuitos de residuos, supone no sólo un desperdicio de recursos naturales y energía sino también un gran impacto ambiental a nivel de emisiones de carbono.

Vía: sostenible
Fotode Fundación Banco de Recursos


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